Hace
un tiempo estuve trabajando en un proyecto diferente: un cuadro.
Pero
no se trata de cuadro convencional, no, nada de
eso. Quise que fuese un cuadro diferente.
Y
creo que lo conseguí. Aunque tuve que realizarlo por fases. Os las explico.
En
la primera fase tejí a ganchillo un osito. Mejor dicho un amigurumi con forma de osita chiquitita.
Para ello usé hilo de perlé y ganchillo finito. Para que os hagáis una idea, la
osita acabada mide unos diez centímetros aproximadamente.
La confeccioné
por partes, cabeza, cuerpo, patas, orejas y hasta la colita, que luego cosí
entre ellas para formar la simpática osita.
A
continuación, y como fase dos confeccioné los complementos que llevaría la
osita. Un vestido de tela de algodón estampada con florecitas, de color lila,
con un delantal blanco de puntilla bordada.
Como se trataba de una osita muy presumida le hice unos zapatitos y
una bufanda que, como decoración, lleva una florecita aplicada, todo a
ganchillo en hilo de perlé en color malva
...
También
tejí un corazón chiquito para complementar el conjunto, con el mismo color
malva igual que los zapatos y la bufanda.
Acabado
todo esto, llegué a la fase tres: Pintar el lienzo.
Hacía
mucho tiempo que no usaba los pinceles para pintar algo que no fuera una carita
de muñeco, así que preparé las pinturas y los pinceles y me dispuse a disfrutar
del momento.
Como
tenía claro el tema del cuadro, la cosa fue fácil, pinte el fondo en un color clarito y un césped con unas alegres flores.
Y
llegó el momento final, la última fase, la cuarta: Montar el cuadro.
Preparé
un trozo de cuerda y unas mini pinzas de tender la ropa en madera, la pistola
de cola caliente y la osita con la ropita que había tejido y...
Este
es el resultado final,
¿Qué
os parece? Ha quedado chulo, ¿no?
¡Hasta
pronto!