¡Hola!
Quiero enseñaros
cómo envolví los gorros que envié a Berlín.
Ya sabéis que me
gusta mucho hacer paquetitos bien envueltos, llenos de detalles. Los envuelvo
con delicadeza y disfruto con ello. Me encanta hacer las etiquetas, buscar la
cinta, el papel, los lazos…
Tengo una caja
llena de cositas que voy comprando para envolver paquetes. Compro más de las
que gasto, con lo cual la caja se me ha quedado pequeña... pero sigo igual: si veo
algo que imagino que me puede servir, lo compro.
Considero que la
presentación del paquete es esencial a la hora de hacer un regalo. Lo que hay
en el interior, por poca cosa que sea, se convierte en un regalo sorprendente
si va bien envuelto.
Como ya es típico
en mí, el papel que hago servir es el de embalar y acostumbro a atarlo con
cuerda.
Esta vez usé una
cuerda fina de algodón blanco, un trozo de cinta de corazones y, para dar un toque más navideño puesto que
el paquete era para unos niños, unas pinzas con un detalle de un muñeco de
nieve, un Papa Noel y un reno.
Las etiquetas las
hice imprimiendo en papel kratf, un dibujo que encontré en internet. También
realicé una imitación de washitape en la que escribí Bon Nadal (Feliz Navidad), imprimiéndolo en folio normal y corriente y
que luego recorté. Para la parte posterior
imprimí, también en papel kraft, a quien iba destinado el paquete. Lo recorte con una tijeras de zigzag, lo encolé en una etiqueta de papel
con una arandela y, como toque final, un detallito, un corazón de fieltro.
Ya veis, todo muy
de casero.
Espero que os
guste.
¡Nos vemos
pronto!