Girasoles... y otras flores

lunes, 14 de julio de 2014


 ¡Hola!
Aunque estemos en verano, por nuestros campos, senderos, caminos, montes y montañas, las plantas continúan floreciendo.
Las hay diminutas que casi, casi,  pasan desapercibidas.
Azules, blancas, amarillas...
Rosas silvestres, malvas y cardos...
Dientes de León: piensa un deseo, sopla fuerte para que vuelen sus semillas y... seguro que se cumplirá.

Amapolas rojas y amapolas lilas…
Algún Iris perdido entre matorrales…
Y ya no hablamos de las que florecen en los balcones y jardines que tenemos en casa...
Hasta los cactus y plantas crasas nos alegran la vista con sus flores….
Y qué decir de los frutos rojos, dulces y sabrosos de las fresas del bosque…
Pero yo creo que la flor reina del verano es el Girasol.
Los campos sembrados de girasoles son un espectáculo para la vista.
Cada año me maravillo con ellos, y hago fotos y fotos y más fotos.
Y, cómo no podría ser de otra manera -y os lo explico con la boca pequeña y muy flojito-, cojo unos cuanto para poner en un jarrón y decorar así mi casa.
Eso sí, procuro coger los girasoles que crecen fuera del campo, en los márgenes; aunque no es excusa, y sé que no se puede ir robando por los sembrados… ¡Pero es que son tan bonitos!
¿Os habéis fijado en el centro de las flores? Hacen unas formas preciosas.

¡Hasta pronto!

¡¡¡ Un paquete de Mallorca!!!

lunes, 7 de julio de 2014

¡Hola!
¡Esto del mundo bloguero es sensacional!
Un buen día, sin saber bien por qué, abres un blog y empiezas a escribir y subir fotos de las cosas que haces.  Empiezan leyéndote la familia, los amigos… Poco a poco va llegando a los amigos de los amigos y, sin saber  muy bien desde qué momento ni porqué, empiezan a seguirte un montón de personas.
A su vez, tú haces lo mismo: porque alguien lo ha comentado, porque lo has encontrado por casualidad, porque… por el motivo que sea, acabas teniendo unos cuantos blogs en tu lista de preferidos. Algunos, incluso, se hacen imprescindibles.
A veces te dejan un comentario en una entrada. Sientes curiosidad. Entras en su blog y, sin motivo aparente te enganchas a él, y empieza una relación de pequeños comentarios en los post que vamos añadiendo en nuestros respectivos blogs.
Lo mejor de todo esto es que llegas a tener una relación de complicidad con personas a las que no has visto nunca y que quizás no vayas a conocer jamás.
Pues bien, esto es lo que me ha pasado con Myriam de LIBÉLULAS EN MI JARDIN
Un día dejé un sencillo comentario en una entrada que hizo,  en la que nos enseñaba, entre otras cosas, unas florecitas azules muy bonitas que tenía en su jardín (AQUÍ).
De hecho, sólo le pregunté el nombre de las flores.  
Como respuesta obtuve el ofrecimiento de enviarme algunas semillas para que las pudiera plantar en mi jardín… Lo acepté, le envié mi dirección y esto es que lo he recibido hace apenas unos pocos días.
Dentro de un sobre verde de correos había un pequeño paquete.
Dentro de éste, una carta, un pequeño botecito con una etiqueta: Semillas Jardín Japonés, y una caja preciosa de tapa a cuadritos rosas sobre una base azul floreada... ¡Qué emoción!  ¿Que habrá en su interior?
 Más flores ¡Me encantan! Pero estas son de tela y están realizadas con la técnica del origami. 
¡¡¡Ya las he estrenado!!!

Pequeños detalles que hacen a las personas grandes.
¡Gracias Myriam!


¡Nos vemos pronto!

Reciclar una botella de cristal.

jueves, 3 de julio de 2014


¡Hola!
¿Qué se puede hacer con una botella de whisky vacía, unas ramas y unos restos de hilo de algodón de colores?
Pues nada más y nada menos que un original adorno para la casa.
Aquí lo tenéis.  ¿Os gusta? ¿Qué cómo lo he hecho? Si lo queréis saber, os lo explico en seguida.
Material que necesitaremos:

  • Una botella de cristal (yo he usado una de whisky).
  • Pintura del color que queráis.
  • Imprimación.
  • Unas ramas de árbol que estén secas y que quepan por la boca de la botella.
  • Restos de hilos de algodón o lanas de colores.
  •  Cola, tijeras y tijeras de podar.
Empezaremos dando  una capa de imprimación a la botella para que luego la pintura agarre bien en el cristal.
El siguiente paso es pintar la botella del color que hayamos escogido, en mi caso he usado el color blanco antiguo de la pintura a la tiza (Chalk Paint) porque es la que tenia por casa, pero también sirve cualquier tipo de esmalte.
Yo he tenido que dar tres capas de pintura para que me quedara bien cubierta, aunque dependiendo de la pintura y del acabado que queráis, es posible que con una o dos sean suficientes.
Mientras esperamos a que se seque la pintura, vamos a preparar las ramas de árbol.
Usaremos unas tijeras de podar para quitar las ramitas y trozos rotos, dejando las ramas con la forma que nos guste y con los menos nudos posibles.
A continuación, le daremos una capa de pintura del mismo color que hemos usado para la botella y dejaremos secar.
El último paso es decorar las ramas con el hilo de colores.
 Empezaremos por la parte de arriba, es decir, la que no ha de ir dentro de la botella. Doblaremos un poco el hilo hacia abajo y empezaremos a envolver la rama con él, apretándolo a la vez que lo vamos girando alrededor de ella.
Cuando llevamos una cuantas vueltas de un color, tomaremos otro y lo añadiremos a continuación, enrollando éste nuevo color por encima del que ya teníamos. Y seguimos así hasta el final, intercalando colores. Para fijar el hilo a la rama, usaremos un poco de cola.
Para finalizar, sólo hemos de introducir las ramas dentro del la botella y buscar un lugar bonito para que decore nuestro hogar.

¡Hasta pronto!



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