Candeleros reciclados.

jueves, 12 de junio de 2014

¡Hola!
¿Cómo va el calor? Ya empieza a apretar ¿Eh? Y todas las que podemos, empezamos a cenar en las terrazas, balcones y jardines; pero no cenamos solas, no... ¡¡¡Nos acompañan nuestros amigos, los mosquitos!!! ¡Dichosos!
No sé vosotras, pero a mí no me gustan nada. Además, tengo alergia a sus picadas, y se hinchan y pican... Bueno, ¿Qué os tengo que explicar? ¡Seguro que más de una lo sufre en sus carnes!

Una de las muchas soluciones que tengo, para mi lucha personal contra ellos, es llenar la mesa y alrededores de velas antimosquitos. Unas veces funcionan,  y otras no. Pero lo que sí es cierto es que este año las velas lucirán más bonitas. 
¿Cómo, os preguntareis? Pues poniéndolas en unos candeleros. Pero no unos candeleros cualquiera, no, unos de bien chulos hechos por mí, y que además son reciclados. 
Los he realizado con unas latas de atún. Tomad nota, si os apetece hacerlos.
Materiales: 
- Latas de atún pequeñas (las mías son del Mercadona, es la medida perfecta para las velas que tenía).
- Unos retales de fieltro, del color que se quiera, no importa.
- Pinturas de diferente color. Yo he hecho servir las Chalk Paint, porque ya las tenía.
- Barniz incoloro satinado.
-Pistola de silicona.
-Velas antimosquito que las compré en Casa (y no, no me pagan por hacer publicidad, ja ja ja)
- Pinceles, tijeras, abrelatas.

Antes de empezar, hay que lavar bien las latas con un desengrasante para quitar todo el resto de comida y aceite. Después, como he usado latas abrefácil, que llevan un pequeño reborde, usaremos un abrelatas para quitarlo, ya que impide que la vela quepa dentro. 
El siguiente paso es dar una capa de pintura blanca. No importa que no quede bien, se trata de cubrir la lata para que luego la pintura definitiva se adhiera bien y no se transparente el dibujo que pueda llevar. Evidentemente, se puede dar una capa de imprimación; pero si no tenéis en casa no hace falta gastar dinero comprando, también funciona sin ella. 
Se deja el tiempo necesario para que la pintura seque bien. Es muy importante respetar el tiempo de secado que se recomienda en el bote de pintura.
Una vez bien seca, viene la parte más bonita y en la que tenemos que poner toda nuestra creatividad en marcha: la pintura definitiva. 
El siguiente paso, después de dejar que la pintura se seque, es dar una capa de barniz incoloro satinado. Esto le confiere un punto de brillo y dureza para aguantar perfectamente el uso intensivo que van a tener este verano.
Para acabar y dar un mejor acabado, corté un circulo de fieltro que enganché en el interior con un poco de silicona caliente. 
Introduje la vela antimosquitos y, aquí tenéis el resultado. 
Fácil, ¿verdad?
En mi caso, decidí pintar cada candelero de un tono, pero mezclando colores. Me explico. Por ejemplo, el de color amarillo: después de la capa de pintura blanca, le di una de color amarillo, y antes de que estuviera seca, tomé un color marrón tostado y pinté encima haciendo que se mezclaran los colores. Le añadí algún toque de blanco, un poco más de amarillo... hasta que me gustó como quedó. 
Con el resto de colores hice lo mismo.
¿Qué me decís, os animáis a hacerlos?
¡Hasta pronto!

Funda para gafas.

lunes, 9 de junio de 2014

¡Hola!
No se vosotras, pero yo, cualquier trocito de tela que me sobra, por pequeños que sean, los voy guardando. Así que, un día, hace ya un montón de tiempo, repasando la pila de retales que tenía acumulados, escogí unos que me gustaron.
No sabía qué es lo que quería hacer con ellos, pero recordé que se me había roto la funda de las gafas y pensé: ¿Por qué no hacerme una con ellos? Así que decidí hacer una prueba y ver que tal quedaba.
Me puse manos a la obra y éste es el resultado. No es un estuche para las gafas, sino una bolsita; pero me va fenomenal para guardarlas.
Además de las telas, para decorar usé unos abalorios en forma de flor, que son de madera y cuerda, para poder cerrar la bolsita. 
Creo que al final me quedó resultona. ¡Hace meses que la llevo y está perfecta!
¿Os gusta?

¡Hasta pronto!

Muñecas de trapo Chia.

jueves, 5 de junio de 2014

¡Hola!
 Hoy estoy algo melancólica… ¿debe de ser el tiempo?

He estado repasando un poco las cosas que he ido publicando desde que empecé, y ¡Hay que ver la de cosas que os he enseñado! ¡Por suerte para vosotras no está todo lo que he hecho! Ja ja ja…

Repasando, repasando he visto las muñecas delgaduchas que hacía, las Chía.  
Les puse este nombre porque la primera personita para la que fueron diseñadas, una niña preciosa, se llama Lucía y la llaman Chía.  Me gustó tanto el nombre que decidí bautizar esta serie de muñecas con su nombre.

Os las voy a enseñar de nuevo. Hay varias: la Chía, la Bruna, la Yuppie y el Mic. Aunque salieron unas cuantas más de mis manos, estas quedaron retratadas de por vida…
Les ponía todo tipo de detalles: fijaos en las medias, el bolso, los zapatos, las botas y ¡Hasta los lacitos del pelo!
Y ¿Os habéis fijado en los ojos que les pintaba? Ja ja ja.
Pero… ¡Cómo me gustan!
Estoy segura de que no pasará mucho tiempo en que vuelva a hacer de nuevas…
Es una buena idea ¿No?
Escribiendo este post se me ha ocurrido una cosa: durante el verano podría ir intercalando las cosas nuevas que voy haciendo con un repaso de las cosas que ya hice.
¡Un remenber! De esta manera, las que me seguís desde hace poco tiempo podréis ir descubriendo mi trabajo. 
¿Qué os parece?
¿Y las muñecas? ¿Os han gustado?

¡Hasta pronto!

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